Mientras preparo el artículo de mi visita a la plaza de Sol de Madrid, os dejo el manifiesto de José Martínez Díaz, con quien pude conversar y saludar en persona después de un tiempo compartiendo sus ideas a través de las redes sociales.
Creo que poco puedo decir, sino que mostrar mi más sincero apoyo a esta gran persona y a los jóvenes que están luchando día a día en la concurrida plaza de Sol. Donde el gobierno local está luchando para conseguir echarles de allí, pero que cuentan con un apoyo tan grande que por mucha indiferencia que exista en los medios de comunicación, ya estamos nosotros para difundir lo que los medios callan.
Estamos con vosotros, no decaigais, seguid luchando, no podrán silenciarnos, somos muchos los que queremos acabar con la corruptela política que maneja una dictadura enmascarada en una supuesta democracia. Seguimos adelante, sin miedo, y con más fuerza cada día.
Seguimos en pie de guerra, con nuestras manos como armas, con unos principios que no morirán jamás. Todos y todas juntos, retomando el control de nuestras vidas, reaprendiendo los valores humanos que nos quieren arrebatar, ejerciendo presión desde todos los lugares del mundo que conocemos. Sin descanso, sin pausa, luchando sin parar.
Salud y fuerza, vuestros motivos son los nuestros.
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miércoles, 13 de noviembre de 2013
El manifiesto de Jorge y sus compañeros/as
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domingo, 16 de diciembre de 2012
El interior confuso
Atrapado en la incertidumbre de no saber si me muevo únicamente por el ego, si en verdad soy capaz de amar. Si sigo muerto en vida o tal vez estoy resucitando y muriendo continuamente por la maldad de mis pensamientos, efímeros, abstractos. O porque tal vez no se apreciar las genialidades que me brinda esta vida, incapaz, inútil, concentrado en mí, y no en el exterior.
Envuelto por el mar de pensamientos que me nublan la razón de ser, centrándome en la superficialidad de los sentimientos que percibo. Observando como un cazador que acecha a su presa desde el manto vegetal que lo mantiene oculto, en la sombra.
Después de tanto tiempo muerto, sin razones para luchar, para seguir, perseguido por los juicios que he creado en mi cabeza contra mí mismo, para cambiar o mejorar lo que observo en el resto de personas, retraídas hacia el ego, hacia el mal. Al final, cuando encuentro una razón, consistente, que roza la perfección de la sabia naturaleza, el único motivo que he encontrado para seguir adelante parece desvanecerse en el loco juego de la vida.
Mis pensamientos pasan tan deprisa que me es imposible alcanzarlos para poder analizarlos en profundidad, desvelar su razón o su mentira generada por mi propia imaginación. Quizá manipulado por mis propios miedos, abstraido en una carcel edificada por mis pensamientos, triste y contento, fugaz.
Lo más probable es que estas palabras, estos pensamientos, sentimientos, sin sentido, mueran en el olvido, en la historia. Sin haber conseguido despertar en muchos la verdadera razon de la existencia, del triunfo que no buscamos y nos condenamos a ser simples espectadores, esperando un milagro, la salvación.
Rememoro las situaciones de antaño, cuando me guiaba por la inocencia de ser un niño, creciendo en una sociedad que escapaba a mi comprensión. Siendo amado en silencio por la divinidad que regresaría algún día a mi vida, que me enseñaría a ver desde amplios ángulos los distintos conceptos de la humanidad. Quizá por eso he permanecido muerto por tanto tiempo.
Quizá por que mi corazón me ha dictado a través de la experiencia apartarme de la vida de los demás, de los que me observan como un bicho raro, desadaptado, soñador, iluso. Puede ser esa la razón por la que me encuentro solo y acompañado mientras voy siendo despojado de mi coherencia, de mi verdad ilusoria que oculta mi verdadero ser, mi fracaso.
Arropado por el manto estrellado y pequeñas nubes de algodón que circundan el contorno de la luna, del ser amado del sol que se oculta en la noche, esperando el momento de la incesante lucha, por agitar una bandera que represente a la humanidad, no a una nación, ni a un estado, una minoría, separada.
En el final y el principio de mi vida, seré juzgado por aquello que fuí capaz de hacer y no hize, no por algún dios omnipotente, más bien por aquellos que no están dispuestos a reconocer su fracaso en mis acciones. Mi juicio, lejos de todo eco publicitario, en solitario, olvidado en algún recóndito bullicio donde muere la humanidad.
Envuelto por el mar de pensamientos que me nublan la razón de ser, centrándome en la superficialidad de los sentimientos que percibo. Observando como un cazador que acecha a su presa desde el manto vegetal que lo mantiene oculto, en la sombra.
Después de tanto tiempo muerto, sin razones para luchar, para seguir, perseguido por los juicios que he creado en mi cabeza contra mí mismo, para cambiar o mejorar lo que observo en el resto de personas, retraídas hacia el ego, hacia el mal. Al final, cuando encuentro una razón, consistente, que roza la perfección de la sabia naturaleza, el único motivo que he encontrado para seguir adelante parece desvanecerse en el loco juego de la vida.
Mis pensamientos pasan tan deprisa que me es imposible alcanzarlos para poder analizarlos en profundidad, desvelar su razón o su mentira generada por mi propia imaginación. Quizá manipulado por mis propios miedos, abstraido en una carcel edificada por mis pensamientos, triste y contento, fugaz.
Lo más probable es que estas palabras, estos pensamientos, sentimientos, sin sentido, mueran en el olvido, en la historia. Sin haber conseguido despertar en muchos la verdadera razon de la existencia, del triunfo que no buscamos y nos condenamos a ser simples espectadores, esperando un milagro, la salvación.
Rememoro las situaciones de antaño, cuando me guiaba por la inocencia de ser un niño, creciendo en una sociedad que escapaba a mi comprensión. Siendo amado en silencio por la divinidad que regresaría algún día a mi vida, que me enseñaría a ver desde amplios ángulos los distintos conceptos de la humanidad. Quizá por eso he permanecido muerto por tanto tiempo.
Quizá por que mi corazón me ha dictado a través de la experiencia apartarme de la vida de los demás, de los que me observan como un bicho raro, desadaptado, soñador, iluso. Puede ser esa la razón por la que me encuentro solo y acompañado mientras voy siendo despojado de mi coherencia, de mi verdad ilusoria que oculta mi verdadero ser, mi fracaso.
Arropado por el manto estrellado y pequeñas nubes de algodón que circundan el contorno de la luna, del ser amado del sol que se oculta en la noche, esperando el momento de la incesante lucha, por agitar una bandera que represente a la humanidad, no a una nación, ni a un estado, una minoría, separada.
En el final y el principio de mi vida, seré juzgado por aquello que fuí capaz de hacer y no hize, no por algún dios omnipotente, más bien por aquellos que no están dispuestos a reconocer su fracaso en mis acciones. Mi juicio, lejos de todo eco publicitario, en solitario, olvidado en algún recóndito bullicio donde muere la humanidad.
domingo, 25 de noviembre de 2012
soy pacifista, no gilipollas
A mi también me hierve la sangre cuando veo una injusticia.
También me imagino desmembrando cuerpos de políticos corruptos. Cortando sus
resbaladizas lenguas de veleta. Quemándolos vivos. Y podría decir de cosas así,
un millón, un billón, un trillón, vamos no acabaría, siempre me inventaría una
nueva manera de acabar con toda esta casta política podrida y todos sus cómplices
. No creo en la violencia, y menos mal con toda esta imaginación. Cuando sale
el tema de conversación, y esto puedes probarlo en una reunión , criticando la
violencia, siempre sale el iluminado que te suelta algo como: ¿y si violaran a
tu madre? ¿o a tu hermana? ¿o mataran a tu padre? O cosas similares.
No se como actuaría, si me vengaría, si me suicidaría… no
tengo la menor idea de lo que haría. Pero se con rotunda seguridad, exceptuando
si me suicido que ya no haría nada, que me arrepentiría profundamente el resto
de mi vida en caso de dejarme llevar por mi ira. Y creo que la mayor parte de
los seres humanos, les ocurriría lo mismo. Y no habría consuelo en el “se ha
hecho justicia” o análogos. Es más, creo que nos sentiríamos incluso peor,
porque tendríamos el mismo dolor que la circunstancia nos impuso, más la consecuencia de nuestra
insensata respuesta.
No creo en la violencia, aunque me violenten las injusticias,
porque los seres humanos poseemos la capacidad de pensar y razonar, de poder
dialogar, y nos podemos llegar a entender. Es más, tenemos, ejemplos claros de
lo que conduce la violencia. Más miseria y dolor para el pobre, y más dinero y
privilegios para el rico. O terminan surgiendo las temidas dictaduras. Esto no
me lo estoy inventando nuestra historia como especie pesa en ilustraciones.
Precisamente si tenemos que pedir o exigir que se nos trate como a seres
humanos no debemos hacerlo como animales. Además que al final, las élites
terminan siempre ganando. Solo hay que observar insisto, nuestro pasado y
nuestro presente. Con la violencia, podemos preveer con una precisión nanométrica,
el futuro.Y la realidad es que mayormente, es nuestra clase social la vilipendiada,
si los poderosos hubieran perdido alguna vez, no estaríamos como estamos. Por
eso, aunque haya razones de sobra para liarse a quemar contenedores de basura,
atacar a la policía y crear una pequeña guerra local, no hay que dejarse llevar
por los sentimientos, justificaciones y argumentos que nos induzcan a la
violencia. Porque solo perderemos nosotros nuevamente.
Por estas
simples reflexiones y algunas otras con las que no me voy a extender, siempre
le tengo que recordar a mis amigos que soy pacifista, no gilipollas. No
confundamos nunca estos términos, porque distan enormemente el uno del otro. No
lo olvidemos.
sábado, 17 de noviembre de 2012
Presion social y desobediencia civil
Después de la jornada de huelga del 14 de Noviembre, se hacen públicas noticias sobre más recortes, pero esta vez en derechos. Alberto Ruiz Gallardón ha hecho públicas las tasas sobre la justicia, dejando patente que tan sólo unos pocos van a poder ejercer el derecho que debería corresponder a todos los ciudadanos. Está claro que el propósito de esto no es más que poder ajusticiar impunemente a todo aquel que se oponga a las medidas que está tomando el gobierno, criminalizar la protesta, y ¿por qué no?, eliminar cualquier derecho a manifestarse contra la corrupción política y financiera.
Es en este preciso instante cuando la población que aún está manipulada por el sistema capitalista debería despertar. Pero es algo difícil de conseguir si no están dispuestos a abrir los ojos. Abrir la mente para comprobar que serán los siguientes en ser oprimidos por el sistema. Pues cuando las clases más bajas de la sociedad lo hayan perdido todo, el sistema capitalista buscará los medios para poder ahogar en la miseria a los siguientes en la escala de clases. Al fin y al cabo estamos marcados como ganado en esta sociedad, y para el sistema no somos más que un número identificado con un documento. Un número con el que poder especular, o un individuo al que poder manipular con la información selectiva y manipulada que publicitan en sus medios de información.
Pero es cuestión de pensar en el sistema como un gran programa informático, y como tal, puede ser hackeado si se llega a colapsar. Precisamente para poder llegar a ese término, es necesario que la población despierta pierda el miedo y que la población que aún está en ese estado de letargo despierte de una vez.
La desobediencia civil es un deber para todo ciudadano que vea preciso un cambio en esta sociedad. Es un deber humano reivindicar justicia social para todo el mundo. Aferrarse al individualismo es tan solo otra forma de esclavitud que te aferra al sistema corrupto. Es necesario mirar dentro de uno mismo para luchar contra el ego que se nos ha impuesto con el sistema educativo. Un sistema que fomenta el individualismo, la competividad y la separación de clases. Es cuando uno se da cuenta de que está siendo adoctrinado cuando se abren los ojos y se contempla el sistema desde un ámbito que está lejos de la manipulación del propio ego.
La presión social es la siguiente herramienta para prevenir las injusticias sociales, marcadas por el sistema de gobierno y las élites financieras. Se ha generado una deuda privada que quieren pagar con dinero público. Siendo ilegítima no es justo que paguen los que no se han beneficiado de ese capital. Sino más bien es cuestión de luchar contra ese fraude generado por la manipulación de los grandes bancos sobre el gobierno.
Lo más necesario para que esta lucha sea un éxito, es fomentar la unión del pueblo en pro de rescatar la democracia de las manos de los mercados, que, en vez de buscar el beneficio para la sociedad, se limitan a especular para generar riquezas desproporcionadas arruinando a las familias que cada día trabajan en condiciones más precarias.
Las cargas indiscriminadas, junto con el uso de las fuerzas del orden para reprimir la protesta social, son propios de una dictadura. Se está pretendiendo criminalizar la protesta al tiempo que se manipula la información en los medios de comunicación tradicionales. Este método es muy parecido al que utilizaba Adolf Hitler publicitando únicamente la información que quería que llegase a la nación. Por ello no es descabellado pensar que la democracia ha sido secuestrada por la dictadura desregulada de los mercados, y que los gobiernos, independientemente del color que sean, son los súbditos de esos mercados al servicio del capital.
La principal cuestión que hay que afrontar no está en las acciones de los demás individuos. Es necesaria la autoobservación para buscar los dogmas que nos hacen esclavos del sistema para así luchar con ellos y conseguir pensar libremente. El individualismo produce la separación de clases, de ideologías, religiones y banderas. Es preciso luchar contra la individualidad y formar un pensamiento colectivo, pues la unión es la que forja la fuerza contra un sistema que nos separa cada vez más.
Es en este preciso instante cuando la población que aún está manipulada por el sistema capitalista debería despertar. Pero es algo difícil de conseguir si no están dispuestos a abrir los ojos. Abrir la mente para comprobar que serán los siguientes en ser oprimidos por el sistema. Pues cuando las clases más bajas de la sociedad lo hayan perdido todo, el sistema capitalista buscará los medios para poder ahogar en la miseria a los siguientes en la escala de clases. Al fin y al cabo estamos marcados como ganado en esta sociedad, y para el sistema no somos más que un número identificado con un documento. Un número con el que poder especular, o un individuo al que poder manipular con la información selectiva y manipulada que publicitan en sus medios de información.
Pero es cuestión de pensar en el sistema como un gran programa informático, y como tal, puede ser hackeado si se llega a colapsar. Precisamente para poder llegar a ese término, es necesario que la población despierta pierda el miedo y que la población que aún está en ese estado de letargo despierte de una vez.
La desobediencia civil es un deber para todo ciudadano que vea preciso un cambio en esta sociedad. Es un deber humano reivindicar justicia social para todo el mundo. Aferrarse al individualismo es tan solo otra forma de esclavitud que te aferra al sistema corrupto. Es necesario mirar dentro de uno mismo para luchar contra el ego que se nos ha impuesto con el sistema educativo. Un sistema que fomenta el individualismo, la competividad y la separación de clases. Es cuando uno se da cuenta de que está siendo adoctrinado cuando se abren los ojos y se contempla el sistema desde un ámbito que está lejos de la manipulación del propio ego.
La presión social es la siguiente herramienta para prevenir las injusticias sociales, marcadas por el sistema de gobierno y las élites financieras. Se ha generado una deuda privada que quieren pagar con dinero público. Siendo ilegítima no es justo que paguen los que no se han beneficiado de ese capital. Sino más bien es cuestión de luchar contra ese fraude generado por la manipulación de los grandes bancos sobre el gobierno.
Lo más necesario para que esta lucha sea un éxito, es fomentar la unión del pueblo en pro de rescatar la democracia de las manos de los mercados, que, en vez de buscar el beneficio para la sociedad, se limitan a especular para generar riquezas desproporcionadas arruinando a las familias que cada día trabajan en condiciones más precarias.
Las cargas indiscriminadas, junto con el uso de las fuerzas del orden para reprimir la protesta social, son propios de una dictadura. Se está pretendiendo criminalizar la protesta al tiempo que se manipula la información en los medios de comunicación tradicionales. Este método es muy parecido al que utilizaba Adolf Hitler publicitando únicamente la información que quería que llegase a la nación. Por ello no es descabellado pensar que la democracia ha sido secuestrada por la dictadura desregulada de los mercados, y que los gobiernos, independientemente del color que sean, son los súbditos de esos mercados al servicio del capital.
La principal cuestión que hay que afrontar no está en las acciones de los demás individuos. Es necesaria la autoobservación para buscar los dogmas que nos hacen esclavos del sistema para así luchar con ellos y conseguir pensar libremente. El individualismo produce la separación de clases, de ideologías, religiones y banderas. Es preciso luchar contra la individualidad y formar un pensamiento colectivo, pues la unión es la que forja la fuerza contra un sistema que nos separa cada vez más.
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miércoles, 26 de septiembre de 2012
25-S la sangre corre por Madrid
25 de Septiembre de 2012, la propuesta de rodear el congreso se lleva a cabo de forma pacífica y ordenada. Desde por la mañana los alrededores del congreso se llenan de ciudadanos en contra del régimen autoritario que quiere imponer el gobierno. Cada minuto que pasa más y más gente se une a la reivindicación. Personas de todas las edades llenan las calles aledañas al congreso, mientras los cuerpos de seguridad se van preparando para la mayor operación contra la ciudadanía organizada por el gobierno.
Sobre las 19:00 horas los cuerpos de seguridad se hacen hueco en la plaza de Neptuno utilizando una fuerza desproporcionada contra los manifestantes. Una estrategia muy bien pensada a la espera de que los efectivos, rodeados por los ciudadanos, sean agredidos por los manifestantes y se pueda llevar a cabo la operación del desalojo de las inmediaciones del congreso. La gente levanta las manos gritando "estas son nuestras armas" y seguidamente comienzan las primeras cargas contra la masa. Jóvenes y ancianos son apaleados indiscriminadamente por las fuerzas del orden a la espera de una represalia por parte de la ciudadanía, caso que no se produce y vuelven a levantar las manos contra la violencia recibida.
Al no recibir represalias de la ciudadania contra las cargas policiales, el efectivo situado en la plaza de Neptuno se reune a la espera de las siguientes ordenes. Pasara poco tiempo hasta que se reciba la orden de cargar contra los ciudadanos y conseguir el propósito de disgregar a la gente en pequeños grupos. Vuelan las pelotas de goma, los heridos se amontonan por las calles y dispositivos del SAMUR comienzan a rescatarlos. Los estruendos de los disparos se convierten en la sinfonía de la vergüenza mientras la gente corre por las calles delante de la policía. Algunas personas caen al suelo y seguidamente son rodeadas y apaleadas por grupos de antidisturbios. El miedo se apodera de la gente que se ve impotente ante tanta violencia desproporcionada. Bajo el sonido de los golpes y los disparos pueden oírse los llantos de una mujer que se ve en el suelo sujetando a su marido que no para de sangrar por una brecha que le han abierto en la cabeza. Los gritos de desesperación resuenan como el eco en las montañas, mientras unos pocos valientes intentan proteger a los más indefensos de las porras agitadas con furia.
Solo se puede percibir ira en los rostros de los antidisturbios mientras se sonríen entre ellos. Muchos lanzan sus ataques contra los ciudadanos con una expresión de frialdad y gozo que puede llegar a estremecer al más fuerte. Unos pocos policías, asombrados por la brutalidad que se esta cometiendo, intentan proteger y retirar a algunas personas para que no sean heridos, pero se ven apartados de su propósito por otros compañeros que continúan lanzando golpes con un odio que sobrepasa los limites de lo absurdo.
Sobre las 22:00 horas ya hay mucha gente dispersa por la zona centro de Madrid. Muchos comerciantes protegen a los manifestantes dentro de sus locales mientras las calles siguen llorando sangre inocente. Cada vez se pueden ver más y más dispositivos del SAMUR socorriendo a los heridos. Los gritos de pánico llenan el ambiente al unísono de los disparos cuando la gente es acorralada y reprendida. Algunos periodistas son apartados para que no puedan informar de la barbarie que se esta cometiendo y con ello evitar la mala publicidad. Todo Madrid esta desbordado de efectivos policiales que siguen persiguiendo a la gente desprotegida. Los furgones policiales son los únicos vehículos que llenan las calles y no paran de llegar más cada poco tiempo.
Todo esto demuestra que el poder del pueblo es una fuerza que provoca miedo dentro del congreso, que no están dispuestos a ceder ante las protestas sociales y que el único propósito que se busca es criminalizar los movimientos pacíficos. Ayer el pueblo dejo patente que estamos ante un acontecimiento histórico. Miles de personas de todas partes de la península se reunieron por una misma causa y un único propósito, recuperar la soberanía popular.
Queda bastante conciso el mensaje recibido ante la protesta social, cuyo texto implícito remarca que el gobierno no quiere devolver el poder a su legitimo dueño, que seguirán con su propósito de criminalizar a los inocentes mientras la corrupción se apodera de la política, y que utilizarán toda la fuerza que sea necesaria para mantener su posición por encima del pueblo.
Sobre las 19:00 horas los cuerpos de seguridad se hacen hueco en la plaza de Neptuno utilizando una fuerza desproporcionada contra los manifestantes. Una estrategia muy bien pensada a la espera de que los efectivos, rodeados por los ciudadanos, sean agredidos por los manifestantes y se pueda llevar a cabo la operación del desalojo de las inmediaciones del congreso. La gente levanta las manos gritando "estas son nuestras armas" y seguidamente comienzan las primeras cargas contra la masa. Jóvenes y ancianos son apaleados indiscriminadamente por las fuerzas del orden a la espera de una represalia por parte de la ciudadanía, caso que no se produce y vuelven a levantar las manos contra la violencia recibida.
Al no recibir represalias de la ciudadania contra las cargas policiales, el efectivo situado en la plaza de Neptuno se reune a la espera de las siguientes ordenes. Pasara poco tiempo hasta que se reciba la orden de cargar contra los ciudadanos y conseguir el propósito de disgregar a la gente en pequeños grupos. Vuelan las pelotas de goma, los heridos se amontonan por las calles y dispositivos del SAMUR comienzan a rescatarlos. Los estruendos de los disparos se convierten en la sinfonía de la vergüenza mientras la gente corre por las calles delante de la policía. Algunas personas caen al suelo y seguidamente son rodeadas y apaleadas por grupos de antidisturbios. El miedo se apodera de la gente que se ve impotente ante tanta violencia desproporcionada. Bajo el sonido de los golpes y los disparos pueden oírse los llantos de una mujer que se ve en el suelo sujetando a su marido que no para de sangrar por una brecha que le han abierto en la cabeza. Los gritos de desesperación resuenan como el eco en las montañas, mientras unos pocos valientes intentan proteger a los más indefensos de las porras agitadas con furia.
Solo se puede percibir ira en los rostros de los antidisturbios mientras se sonríen entre ellos. Muchos lanzan sus ataques contra los ciudadanos con una expresión de frialdad y gozo que puede llegar a estremecer al más fuerte. Unos pocos policías, asombrados por la brutalidad que se esta cometiendo, intentan proteger y retirar a algunas personas para que no sean heridos, pero se ven apartados de su propósito por otros compañeros que continúan lanzando golpes con un odio que sobrepasa los limites de lo absurdo.
Sobre las 22:00 horas ya hay mucha gente dispersa por la zona centro de Madrid. Muchos comerciantes protegen a los manifestantes dentro de sus locales mientras las calles siguen llorando sangre inocente. Cada vez se pueden ver más y más dispositivos del SAMUR socorriendo a los heridos. Los gritos de pánico llenan el ambiente al unísono de los disparos cuando la gente es acorralada y reprendida. Algunos periodistas son apartados para que no puedan informar de la barbarie que se esta cometiendo y con ello evitar la mala publicidad. Todo Madrid esta desbordado de efectivos policiales que siguen persiguiendo a la gente desprotegida. Los furgones policiales son los únicos vehículos que llenan las calles y no paran de llegar más cada poco tiempo.
Todo esto demuestra que el poder del pueblo es una fuerza que provoca miedo dentro del congreso, que no están dispuestos a ceder ante las protestas sociales y que el único propósito que se busca es criminalizar los movimientos pacíficos. Ayer el pueblo dejo patente que estamos ante un acontecimiento histórico. Miles de personas de todas partes de la península se reunieron por una misma causa y un único propósito, recuperar la soberanía popular.
Queda bastante conciso el mensaje recibido ante la protesta social, cuyo texto implícito remarca que el gobierno no quiere devolver el poder a su legitimo dueño, que seguirán con su propósito de criminalizar a los inocentes mientras la corrupción se apodera de la política, y que utilizarán toda la fuerza que sea necesaria para mantener su posición por encima del pueblo.
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domingo, 19 de agosto de 2012
Justicia o injusticia: nosotros decidimos
Habitualmente pienso en un mundo donde la crueldad no existe, donde nadie está por encima de los demás, donde el derecho a la vida sea realmente una libertad, donde la lealtad y la ayuda hacia los demás gobierne por encima de todas las leyes.
Un mundo donde soñar no sea necesario, pues la vida misma sería un sueño para todos. Una tierra sin dueño, lleno de personas libres y leales a la vida. Una sociedad que mirase por el sostenimiento de la ecología y en la que las únicas armas que existieran fuesen las utilizadas para la caza por la supervivencia, y jamás se utilizasen para hacer la guerra.
Un mundo donde el amor abunde por todas partes, donde no existan diferencias entre individuos ni culturas. Un mundo donde no exista ninguna lucha por el poder, pues el poder sería de la soberanía popular, con leyes justas y humanas elaboradas entre todos para mantener una equidad digna de ser llamada justicia. Ese mundo con el que soñaron Mahatma Ghandi, Martin Luther King, John Lennon o Bob Marley entre otros muchos que, si no fueron asesinados, no faltó la oportunidad de intentarlo.
Quizá mi conciencia haya comenzado a despertar, pues no puedo retener las lágrimas cuando pienso en ese mundo, utópico para la mayoría de las personas. No puedo sofocar el llanto cuando me flaquean las fuerzas en esta lucha contra el poder represivo del que somos partícipes. Igual que se me hace un nudo en el estómago cuando soy testigo de cualquier injusticia.
Cada día que comienza, comienza con él una nueva lucha para que se haga justicia. Una carrera contra el tiempo y contra la opresión de la oligarquía que gobierna solamente para enriquecerse con la esclavitud del resto. Un esfuerzo sobrehumano para resistir toda la pena que me inunda al saber que soy un privilegiado en el mundo caótico que han creado para mantener las diferencias entre las personas. Separados por comunidades, ideologías políticas, religiones, países o culturas con el propósito de evitar la unión entre estos y poder seguir llevando las riendas de la situación.
A veces, parece que sólo existe odio en nuestros corazones, alimentado por la envidia o la lujuria y oprimido por el miedo para no salirse de la vera marcada en un sistema de división muy bien pensado. Un sistema en el que, unos pocos supuestamente elegidos democráticamente, únicamente se dedican a enriquecer sus patrimonios, el de las grandes corporaciones y familias multimillonarias, mientras cada día, más de 35000 niños mueren en la más absoluta pobreza a causa de la desnutrición. Donde en pleno siglo XXI queda fehacientemente demostrado que la justicia y la igualdad no es el objetivo de los que están en el poder. Una era en la que, en vez de avanzar en la evolución de la especie, se retrocede unos cuantos siglos en el tiempo para arrebatar los derechos de las personas que sostienen un sistema capitalista mezquino e insostenible. Un tiempo en el que la deuda generada por el sistema, supera con creces el dinero que existe en circulación. Una deuda que a los ojos de los poderosos, ha sido generada por la ambición y la lujuria de las "bajas clases sociales".
En estos tiempos la educación, la cultura, la sanidad, los servicios públicos, y los recursos de primera necesidad han sido vendidos a manos privadas, consiguiendo con ello privatizar la vida misma y obligando al mundo a permanecer en un estado de esclavitud maquillado de democracia.
En el fondo, todo el mundo sueña con un mundo mejor, pero el miedo a las represalias por parte de los poderosos, la separación de clases sociales, o la diferencia entre maneras de pensar evita la sublevación de manera pacífica mientras que la oligarquía maneja los hilos para generar más odio entre nosotros y con ello generar conflictos y batallas en las que siempre pagan los que menos culpa tienen.
¿Donde queda la humildad de las personas?. ¿Qué es necesario hacer o decir para concienciar al mundo de que si seguimos por este camino solamente encontraremos nuestra propia aniquilación?. ¿Por qué los organismos establecidos para evitar guerras y conflictos siguen permitiendo las matanzas de las que somos testigos?.
Es cuestión de mirar dentro de nosotros mismos a la hora de buscar culpables de la situación en la que se encuentra el mundo. Pues cuando se cometen injusticias, todos solemos intentar pasar desapercibidos ante esa situación mirando para otro lado. Somos nosotros mismos los que consentimos con nuestra indiferencia que este mundo sea cada día más injusto y cruel. Somos todos y cada uno de nosotros responsables de todas las acciones cometidas con mala fe.
No quisiera alargar más este escrito, pues con cada palabra que se suma al texto es una puñalada más en este corazón que alberga aún la esperanza de que es posible liberar el amor que un día fué erradicado de los humanos para convertirlos en máquinas que sostienen el sistema. Pero no me gustaría terminar de una forma tan negativista, pues sé, con toda fe, que un mundo nuevo es posible si todos ponemos un pequeño grano de arena. Sólo es necesario olvidarse de las diferencias y querer un mundo mejor. Aunque para ello primero debemos liberarnos del miedo que genera nuestras cadenas de indiferencia ante las injusticias, sólo entonces habremos recorrido más de la mitad del camino en esta larga lucha contra la esclavitud que nos mantiene dormidos.
Un mundo donde soñar no sea necesario, pues la vida misma sería un sueño para todos. Una tierra sin dueño, lleno de personas libres y leales a la vida. Una sociedad que mirase por el sostenimiento de la ecología y en la que las únicas armas que existieran fuesen las utilizadas para la caza por la supervivencia, y jamás se utilizasen para hacer la guerra.
Un mundo donde el amor abunde por todas partes, donde no existan diferencias entre individuos ni culturas. Un mundo donde no exista ninguna lucha por el poder, pues el poder sería de la soberanía popular, con leyes justas y humanas elaboradas entre todos para mantener una equidad digna de ser llamada justicia. Ese mundo con el que soñaron Mahatma Ghandi, Martin Luther King, John Lennon o Bob Marley entre otros muchos que, si no fueron asesinados, no faltó la oportunidad de intentarlo.
Quizá mi conciencia haya comenzado a despertar, pues no puedo retener las lágrimas cuando pienso en ese mundo, utópico para la mayoría de las personas. No puedo sofocar el llanto cuando me flaquean las fuerzas en esta lucha contra el poder represivo del que somos partícipes. Igual que se me hace un nudo en el estómago cuando soy testigo de cualquier injusticia.
Cada día que comienza, comienza con él una nueva lucha para que se haga justicia. Una carrera contra el tiempo y contra la opresión de la oligarquía que gobierna solamente para enriquecerse con la esclavitud del resto. Un esfuerzo sobrehumano para resistir toda la pena que me inunda al saber que soy un privilegiado en el mundo caótico que han creado para mantener las diferencias entre las personas. Separados por comunidades, ideologías políticas, religiones, países o culturas con el propósito de evitar la unión entre estos y poder seguir llevando las riendas de la situación.
A veces, parece que sólo existe odio en nuestros corazones, alimentado por la envidia o la lujuria y oprimido por el miedo para no salirse de la vera marcada en un sistema de división muy bien pensado. Un sistema en el que, unos pocos supuestamente elegidos democráticamente, únicamente se dedican a enriquecer sus patrimonios, el de las grandes corporaciones y familias multimillonarias, mientras cada día, más de 35000 niños mueren en la más absoluta pobreza a causa de la desnutrición. Donde en pleno siglo XXI queda fehacientemente demostrado que la justicia y la igualdad no es el objetivo de los que están en el poder. Una era en la que, en vez de avanzar en la evolución de la especie, se retrocede unos cuantos siglos en el tiempo para arrebatar los derechos de las personas que sostienen un sistema capitalista mezquino e insostenible. Un tiempo en el que la deuda generada por el sistema, supera con creces el dinero que existe en circulación. Una deuda que a los ojos de los poderosos, ha sido generada por la ambición y la lujuria de las "bajas clases sociales".
En estos tiempos la educación, la cultura, la sanidad, los servicios públicos, y los recursos de primera necesidad han sido vendidos a manos privadas, consiguiendo con ello privatizar la vida misma y obligando al mundo a permanecer en un estado de esclavitud maquillado de democracia.
En el fondo, todo el mundo sueña con un mundo mejor, pero el miedo a las represalias por parte de los poderosos, la separación de clases sociales, o la diferencia entre maneras de pensar evita la sublevación de manera pacífica mientras que la oligarquía maneja los hilos para generar más odio entre nosotros y con ello generar conflictos y batallas en las que siempre pagan los que menos culpa tienen.
¿Donde queda la humildad de las personas?. ¿Qué es necesario hacer o decir para concienciar al mundo de que si seguimos por este camino solamente encontraremos nuestra propia aniquilación?. ¿Por qué los organismos establecidos para evitar guerras y conflictos siguen permitiendo las matanzas de las que somos testigos?.
Es cuestión de mirar dentro de nosotros mismos a la hora de buscar culpables de la situación en la que se encuentra el mundo. Pues cuando se cometen injusticias, todos solemos intentar pasar desapercibidos ante esa situación mirando para otro lado. Somos nosotros mismos los que consentimos con nuestra indiferencia que este mundo sea cada día más injusto y cruel. Somos todos y cada uno de nosotros responsables de todas las acciones cometidas con mala fe.
No quisiera alargar más este escrito, pues con cada palabra que se suma al texto es una puñalada más en este corazón que alberga aún la esperanza de que es posible liberar el amor que un día fué erradicado de los humanos para convertirlos en máquinas que sostienen el sistema. Pero no me gustaría terminar de una forma tan negativista, pues sé, con toda fe, que un mundo nuevo es posible si todos ponemos un pequeño grano de arena. Sólo es necesario olvidarse de las diferencias y querer un mundo mejor. Aunque para ello primero debemos liberarnos del miedo que genera nuestras cadenas de indiferencia ante las injusticias, sólo entonces habremos recorrido más de la mitad del camino en esta larga lucha contra la esclavitud que nos mantiene dormidos.
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viernes, 13 de julio de 2012
Caminando hacia el despertar
Veo cada vez más imágenes y noticias de cómo la gente sale a la calle de una forma pacífica. De como son reprendidos violentamente por los cuerpos para la seguridad gubernamental*. O de como otros miembros de la seguridad ciudadana*, se unen de paisano a la marcha para proteger al pueblo.
En otra instancia se encuentran los rebeldes antisistema*, que en muchas ocasiones sospecho si no son personas pagadas para reventar* las manifestaciones, pero no puedo corroborarlo. He participado en varias concentraciones y algunas de estas personas se encargan de estropear el mobiliario urbano a la vez que incitan a la violencia policial. Suelen taparse la cara y evitan las cámaras, suelen agredir a la policía y en ocasiones pueden agredir a los propios manifestantes.
Llegados a este punto de la situación actual, se ha podido comprobar que había muchos miles de personas en las marchas que llegaron el dia 10 de Julio de 2012 a Madrid, y de cómo las protestas se han intensificado desde entonces, llegando a haber heridos en algunas ocasiones y de la que no se hacen noticia los medios de comunicación. Creo que con esto queda claro que la televisión es solamente un instrumento de manipulación de masas. Pero tenemos internet, tenemos las herramientas que nos han suministrado con el consumo, tales como iPad´s, teléfonos móviles con cámara, los vídeos e imágenes pueden recorrer el mundo en tan sólo un par de minutos, inundando con información la ausencia de ésta.
Estamos ante un momento histórico determinante, donde debemos olvidarnos de las diferencias que nos separan. Sólo entonces estaremos preparados para generar un cambio, recuperar nuestros derechos y recortar en corrupción y desfalcos.
Creo desde siempre que esto es posible, y que todos los grandes humanos* que han intentado mandar mensajes semejantes han desaparecido o han muerto en extrañas circuntancias. No es cuestión de vivir individualmente, se trata de la convivencia pacifica en igualdad de oportunidades para todo el mundo. Donde todo el mundo tenga derecho a unos derechos fundamentales como la comida y un techo bajo el que poder dormir. Para esto es necesario que todos aportemos nuestro granito de arena en el afán de construir un futuro para los que vienen después, o en otras palabras, para nuestros hijos, los de todos y sin distinciones.
No debemos dejarnos aconsejar por aquellos que son incapaces de verlo posible, pues al contrario debemos empezar a pensar por nosotros mismos y alcanzar con ello nuestra libertad. Nos vetan una educación, una sanidad, una protección para los ciudadanos y nos amortajan a impuestos y reducciones de salario. Estamos trabajando para que los controladores y manipuladores se enriquezcan con nuestro sudor y esfuerzo, por salir adelante en un sistema socioeconómico claramente insostenible al que no le resta mucha vida. Y es por eso que debemos apoyarnos, pues es la única manera de enfrentar la situación, evitar por todos los medios los enfrentamientos y caminar juntos hacia el nuevo despertar del ser humano.
* cuerpos para la seguridad gubernamental: policia nacional o de otros cuerpos de seguridad, sin identificación y ejerciendo un estado policial antidemocrático.
*miembros de la seguridad ciudadana: funcionarios de cualquier cuerpo de seguridad o de rescate que están en contra del régimen de gobierno que se está imponiendo. Se unen a los manifestantes vestidos de paisano, algunos de ellos llevan algún distintivo del cuerpo al que pertenecen, ya sea una camiseta del SUP (sindicato unificado de la policía), el casco de bombero, camiseta del ejército, camiseta de la guardia civil, o del cuerpo de legionarios entre otros distintivos.
* rebeldes antisistema: ciudadanos que no están de acuerdo en nigún tipo de gobierno, generalmente violentos o incitadores a la violencia. Suelen generar conflictos para que se le dé a los cuerpos de seguridad la orden de cargar contra los manifestantes, incitando a los manifestantes o al personal encargado de la seguridad, lo cual implica en la mala reputación de las protestas empobreciendo la información.
* reventar: en la jerga de los barrios madrileños "reventar una manifestación", es una expresión aplicada al lenguaje castellano, significa entorpecer, generar violencia, agredir, destrozar y otros términos que implican que la manifestación careció de un buen final.
* humanos: hago referencia a los hombres y mujeres que conforman la especie al referirme a ellos por este término. Independientemente de su creencia o país de origen.
En otra instancia se encuentran los rebeldes antisistema*, que en muchas ocasiones sospecho si no son personas pagadas para reventar* las manifestaciones, pero no puedo corroborarlo. He participado en varias concentraciones y algunas de estas personas se encargan de estropear el mobiliario urbano a la vez que incitan a la violencia policial. Suelen taparse la cara y evitan las cámaras, suelen agredir a la policía y en ocasiones pueden agredir a los propios manifestantes.
Llegados a este punto de la situación actual, se ha podido comprobar que había muchos miles de personas en las marchas que llegaron el dia 10 de Julio de 2012 a Madrid, y de cómo las protestas se han intensificado desde entonces, llegando a haber heridos en algunas ocasiones y de la que no se hacen noticia los medios de comunicación. Creo que con esto queda claro que la televisión es solamente un instrumento de manipulación de masas. Pero tenemos internet, tenemos las herramientas que nos han suministrado con el consumo, tales como iPad´s, teléfonos móviles con cámara, los vídeos e imágenes pueden recorrer el mundo en tan sólo un par de minutos, inundando con información la ausencia de ésta.
Estamos ante un momento histórico determinante, donde debemos olvidarnos de las diferencias que nos separan. Sólo entonces estaremos preparados para generar un cambio, recuperar nuestros derechos y recortar en corrupción y desfalcos.
Creo desde siempre que esto es posible, y que todos los grandes humanos* que han intentado mandar mensajes semejantes han desaparecido o han muerto en extrañas circuntancias. No es cuestión de vivir individualmente, se trata de la convivencia pacifica en igualdad de oportunidades para todo el mundo. Donde todo el mundo tenga derecho a unos derechos fundamentales como la comida y un techo bajo el que poder dormir. Para esto es necesario que todos aportemos nuestro granito de arena en el afán de construir un futuro para los que vienen después, o en otras palabras, para nuestros hijos, los de todos y sin distinciones.
No debemos dejarnos aconsejar por aquellos que son incapaces de verlo posible, pues al contrario debemos empezar a pensar por nosotros mismos y alcanzar con ello nuestra libertad. Nos vetan una educación, una sanidad, una protección para los ciudadanos y nos amortajan a impuestos y reducciones de salario. Estamos trabajando para que los controladores y manipuladores se enriquezcan con nuestro sudor y esfuerzo, por salir adelante en un sistema socioeconómico claramente insostenible al que no le resta mucha vida. Y es por eso que debemos apoyarnos, pues es la única manera de enfrentar la situación, evitar por todos los medios los enfrentamientos y caminar juntos hacia el nuevo despertar del ser humano.
* cuerpos para la seguridad gubernamental: policia nacional o de otros cuerpos de seguridad, sin identificación y ejerciendo un estado policial antidemocrático.
*miembros de la seguridad ciudadana: funcionarios de cualquier cuerpo de seguridad o de rescate que están en contra del régimen de gobierno que se está imponiendo. Se unen a los manifestantes vestidos de paisano, algunos de ellos llevan algún distintivo del cuerpo al que pertenecen, ya sea una camiseta del SUP (sindicato unificado de la policía), el casco de bombero, camiseta del ejército, camiseta de la guardia civil, o del cuerpo de legionarios entre otros distintivos.
* rebeldes antisistema: ciudadanos que no están de acuerdo en nigún tipo de gobierno, generalmente violentos o incitadores a la violencia. Suelen generar conflictos para que se le dé a los cuerpos de seguridad la orden de cargar contra los manifestantes, incitando a los manifestantes o al personal encargado de la seguridad, lo cual implica en la mala reputación de las protestas empobreciendo la información.
* reventar: en la jerga de los barrios madrileños "reventar una manifestación", es una expresión aplicada al lenguaje castellano, significa entorpecer, generar violencia, agredir, destrozar y otros términos que implican que la manifestación careció de un buen final.
* humanos: hago referencia a los hombres y mujeres que conforman la especie al referirme a ellos por este término. Independientemente de su creencia o país de origen.
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miércoles, 11 de julio de 2012
MINEROS DE TODA ESPAÑA, 11-7-2012
Mineros de toda España,
vuestra marcha no cese
y al alma de la plebe,
inundar con la esperanza.
Cada paso una victoria
para llegar a Madrid
esta inmunda tierra hostil,
llenarla con vuestra gloria.
Cuando ruge vuestra voz,
el Dios del Trueno se calla,
no puede plantar batalla
contra un solo corazón.
apoyados por las mineras,
mujeres de espíritu fuerte,
mirando juntos al frente
liderando la lucha obrera.
De noche vuestros faroles,
dejan marcado el camino
iluminando el oscuro sino
que imponen los faraones.
Mineros de toda España,
aquí seais bienvenidos,
alzar bien alto los picos,
estandartes de campaña.
Haced así que se sumen
albañiles y fontaneros,
electricistas, barranderos,
legiones de multitudes.
Mineros de toda España,
volved de nuevo a sembrar,
a nuestra clase social
el orgullo y la templanza.
Desenvainad vuestras armas,
valor, resistencia y teson,
fuerza, gallardia y unión,
mineros de toda España.
Jamas retroceder,
calzados con pasión
al pueblo llevar el clamor
de justicia, para vencer.
las gracias os he de dar,
por traer nueva ilusion,
a la calle desolación
y devolvernos la dignidad.
miércoles, 18 de mayo de 2011
Abuso de poder contra los derechos de los ciudadanos
El pasado dia 17 de Mayo se celebraron varias manifestaciones por los derechos del pueblo, algo que al parecer ya ha quedado prohibido por la politica que ejercen los mandatarios de este pais, un derecho a la expresion pacifica que se ha visto desalojado por la fuerza. Es decir, la policia, un cuerpo cuyos sueldos estan pagados con los impuestos del pueblo, no solo desalojan la puerta del Sol de Madrid impidiendo con ello la manifestacion del pueblo contra el tipo de gobierno que tenemos, sino que ademas de eso, hacen uso de la fuerza para conseguir su proposito, hay que aclarar que no se usa una fuerza indebida dado el caso de que estaban siendo grabados por varias personas, pero que estoy seguro que podria haber llegado a mas si no se hubiesen grabado los hechos.
Es inaudito, como la fuerza policial, que deberia estar manifestandose con el pueblo, se dedica a seguir las ordenes directas de un gobierno del cual el pueblo esta demostrando que no quiere mas ordenes. Que el pueblo esta cansado de tanta pedocracia que han montado nuestros gobernantes.
El pueblo esta cansado de que se expriman sus derechos y que se mande a las fuerzas del orden a desalojar, usando la fuerza por supuesto, a toda esa gente que esta luchando por lo que es suyo y el gobierno se lo ha arrebatado. Esta injusticia esta llegando demasiado lejos, y si hoy desalojan a 15000 personas, mañana tendran que desalojar a 30000, 60000 personas a la siguiente, y asi hasta que no tengan suficiente fuerza como para detenerlos.
Señoras y señores, niños y niñas, somos muchos millones en contra de tanto abuso, y debemos pronunciarnos para ayudarnos entre nosotros, no podemos dejar que sigan con su opresion para mantener el poder, porque ya ha quedado claro que el poder que puedan tener se lo hemos dado nosotros y somos nosotros los que les decimos que ese poder se lo hemos denegado ya.
A continuacion un video de un usuario de YouTube que muestra la realidad de los hechos.
Aqui os dejo el enlace al video en YouTube
Es inaudito, como la fuerza policial, que deberia estar manifestandose con el pueblo, se dedica a seguir las ordenes directas de un gobierno del cual el pueblo esta demostrando que no quiere mas ordenes. Que el pueblo esta cansado de tanta pedocracia que han montado nuestros gobernantes.
El pueblo esta cansado de que se expriman sus derechos y que se mande a las fuerzas del orden a desalojar, usando la fuerza por supuesto, a toda esa gente que esta luchando por lo que es suyo y el gobierno se lo ha arrebatado. Esta injusticia esta llegando demasiado lejos, y si hoy desalojan a 15000 personas, mañana tendran que desalojar a 30000, 60000 personas a la siguiente, y asi hasta que no tengan suficiente fuerza como para detenerlos.
Señoras y señores, niños y niñas, somos muchos millones en contra de tanto abuso, y debemos pronunciarnos para ayudarnos entre nosotros, no podemos dejar que sigan con su opresion para mantener el poder, porque ya ha quedado claro que el poder que puedan tener se lo hemos dado nosotros y somos nosotros los que les decimos que ese poder se lo hemos denegado ya.
A continuacion un video de un usuario de YouTube que muestra la realidad de los hechos.
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